
Señor, ¿me trae la cuenta por favor?
¡No!
Cómo, ¡perdón!
Usted me pidió la cuenta y yo le digo que ¡no! Que no se la traigo.
Jajaja, pero ¿por qué no me traerá la cuenta?
Por que usted comió como un animal ¡y los animales no manejan dinero!
No le entiendo, ¿me esta diciendo animal?
Bueno, veo que ya lo entendió.
Jajaja, ya tráigame la cuenta, o si no, ¡No le voy a pagar nada!
No se preocupe, usted no tiene que pagar, por que como ya entendió, usted es un animal y lo vamos a cocinar. Le aconsejo que vea lo que comió como un proceso de engorda.
Sabe que ya no entiendo nada, y no tengo por que aguantarlo, ¡así qué me voy no más!
¡Espere! Se le queda su collar, además el agua ya hirvió, y vamos a hacer un estofado de usted.
¡Juan! – Si fueras tan amable de ayudarme a arriar al "comilón" a la cocina, por favor.
¡Hey suélteme!, ¡Déjeme!, Que pasa, no entiendo nada. ¡Auxilio!, ¡Hagan algo, por favorrrrrrrrrrrrrrr!
Los gritos se perdieron en la oscuridad del pasillo, mientras los perros comenzaron a ladrar, los patos a graznar y los chanchos se revolcaban inquietos. Todos ellos sabían que pronto les llegaría su hora.
